BRINDANDO POR LA VIDA 

By diciembre 3, 2025 Lazos Valencia
Diciembre llega con su brillo particular. Las calles se llenan de luces, las casas se llenan de historias y los días, de oportunidades para hacer una pausa y volver a empezar. Hay quienes esperan este mes con ilusión, y quienes lo reciben con cierta distancia. Ambas formas son válidas, porque no hay una sola manera de vivir este tiempo.
 Algunas tradiciones nos abrazan como un lugar conocido, otras, quizás, ya no nos representan. Pero todas nos recuerdan algo importante: que estamos vivos, que seguimos caminando, y que siempre hay algo, por pequeño que sea, que merece ser valorado.
 Quizás este año no fue perfecto. ¿Y cuál lo es? Lo cierto es que incluso en medio de los desafíos, hubo aprendizajes, cambios, momentos que nos hicieron más fuertes o más conscientes. Si analizas, el verdadero regalo es darnos cuenta de todo lo que ya somos.
 Diciembre no necesita grandes gestos, basta con estar. Con una palabra amable, una mirada sincera o una risa compartida. A veces, los encuentros más poderosos son los más simples.
 Y si no estás con ánimo de celebrar, no pasa nada. Celebrar también puede ser descansar, poner límites, elegir el silencio, cuidar tu paz. Lo importante es que este tiempo te acompañe, sin exigencias, con respeto por tu ritmo y por lo que necesitas.
 Porque cada final de año es, en el fondo, una puerta abierta. Y aunque no siempre veamos con claridad lo que viene, hay algo que nunca cambia: siempre hay espacio para la esperanza, para el reencuentro con lo que te hace bien, y para seguir construyendo desde lo que sí hay.
 Si eres de las personas a las que le gusta el mes de diciembre, disfrútalo a tope. Canta villancicos, come turrón, y brinda por todo lo bueno que te ha pasado y por todo lo bueno que está por llegar.
 Si eres de las personas que aborreces este mes, piensa que tiene un montón de días en los que no tienes que ir a trabajar, que no vas a engordar tanto como el resto porque comerás de otra forma y que, probablemente, estarás con alguna persona que te agrada. Pero, sobre todo, brinda por todo lo bueno que te ha pasado y por todo lo bueno que está por llegar.
 No obstante, pertenezcas al grupo que pertenezcas, como decía la leyenda del anillo del Rey Salomón: “Esto también pasará”.